Hace ya un año que recuerdo, haber pasado una de las mejores Naxvidades con mis padres y mis hermanitos, el año fue excelente, había alcanzado una independencia casi total, vivía sola, trabajaba, tenia tantos sueños, conocí a tantas personas extraordinarias aquellos doce meses, coseche algunos amigos buenos, mi ex novio aun importunaba mi vida y tenía un par de pretendientes recargadamente interesados en mí, la vida no era dura conmigo, casi lo tenía todo, aunque ese casi significara días en los que creía que tal vez nunca encontraría aquello que tanto anhelaba, el amor, tal vez jamás me enamoraría como yo tanto lo había deseado.
A decir verdad, aquellas semanas la soledad sometió mis días – hablo de aquella soledad que sientes cuando no has encontrado a esa persona que te quiere, esa con quien compartes lo que normalmente no compartirías con nadie, ni siquiera con tu familia, de aquella persona que te ofrece todo incondicionalmente, quien te hace fuerte, confiado, simplemente feliz y realizado, tu pareja – pero feliz, estuve cuestionando mi presente, dándole tiempo a aquel cambio que estaba por suceder, cambiar de trabajo, vivir en otro lugar y seguir buscando, esperando tomar aquella decisión que tal vez por fin, cambiaría mi vida. Honestamente no estaba tan preocupada por los cambios en el trabajo, sino mas bien por los cambios que estos significarían para mí vida.
Los primeros días del año fueron tan felices, acompañada de mi hermana que vino a vivir conmigo unos días, aunque, por otra parte llena de melancolía y de preguntas reusándome al abandono de ese presente; le había puesto tanto empeño y tal vez era hora de darme cuenta de que en ese lugar – éste donde aún tejo mis sueños – no encontraría lo que estaba buscando, sin embargo serena y entregada, confiando en que nada se había terminado y que lo mejor estaba por comenzar, decidí seguir aquí o en cualquier otro lugar; yo sabía que estaría bien y seguiría en búsqueda de lo que tanto había soñado, no! No iba a abandonar ninguno de mis sueños, ninguna de mis metas, ni la mas pequeña, las iba a conservar como a un tesoro e impulsada por la gente que tanto me ama, me abandone en las manos de Dios.
"… aquel día, me desperté pasadas las 8:00 de la mañana – tarde por cierto – había dormido muy bien, me sentí bonita, decidí no ducharme pues el clima había estado bajo 0° C, me puse mis jeans de mezclilla favoritos, una blusa ajustada negra y mi saco de lana rojo – uno de mis preferidos – llegue a la empresa, salude a algunos pocos amigos y dirigiéndome a la oficina, llegue coloque mis cosas y me puse a esperar entrevistas para conquistar una nueva aventura, quiero decir un nuevo proyecto =); pasados algunos minutos note a lado de mío una linda presencia, ciertamente su alma había rozado a la mía y no pude evitar sus ojos y justamente algunas sublimes imágenes cruzaron por mi mente , me sonrió y me pregunto ¿Es tu libro? - Si, ¿Estás certificada? – No, sólo estudio, sonreí entonces.
0 comments:
Post a Comment